Tuve una mañana feliz

Escribe Claudia García Brcic

Tuve una mañana feliz. Vi varios comentarios hechos por alumni en el Facebook recordando sus dos años en la cancha. Recordando y expresando cómo sus estudiantes les transformaron la vida, cómo se convirtieron en su fuente de inspiración, cómo les hicieron crecer personalmente. Leer los comentarios me animó, me reconfortó e iluminó para reflexionar sobre las distintas actividades que mis estudiantes han logrado realizar junto a mí este gran año vivido.

Si bien hemos hecho una diversidad de actividades logrando romper barreras de un sistema tan compacto, me enfocaré en una sinergia que logré con mi gran Fiochi, una de esas colaborativas que te marcan para siempre por su gran soporte, por sus locuras y sus risas contagiadas.

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Queríamos que nuestros estudiantes hagan voluntariado, que se sensibilicen ante distintas problemáticas de Ayacucho, que les nazca ese bichito por trabajar por la dignidad del otro como bien lo mencionó  Roxana Rodríguez, alumni de la primera promoción, en uno de esos tantos encuentros de reclutamiento. Para ello teníamos que encontrar una ONG que nos integre y nos invite a participar; pero, ¡no conocíamos ninguna en Huamanga! Así que probamos con la ONG MINKANDO, ya que sabíamos que venía gente de Lima para realizar educación alternativa en Vinchos, un distrito de Ayacucho, todos los meses. Lamentablemente nos dijeron que no, debido a que no reclutaban escolares.  ¿Cómo lograr cambiarles esa mentalidad? ¿Cómo hacerles entender que nuestros estudiantes no eran quizá el estereotipo que ellos pensaban? Después de tantas idas y venidas, se podría decir que movilizamos en una primera etapa a MINKANDO. Nos invitaron a participar.

Mis estudiantes son niños entre trece a catorce años  que se movieron de sus departamentos o provincias para ingresar a un colegio de alto rendimiento. Niños que no la tuvieron fácil en sus hogares, niños que vivieron en la pobreza, observadores de la delincuencia e ignorancia. Niños que no querían tener amigos por sentir que solo buscaban aprovecharse de sus conocimientos o peor porque recibían violencia. Ellos llegaron siendo solitarios e individualistas, sin entender la importancia de la confianza en red, la humildad y el respeto. Después de una batalla firme y constante logré a través de una infinidad de mensajes que empezaran a modificar sus actitudes y comportamientos. Así que regresando de las vacaciones de julio era el momento de involucrar nuestras vidas, sus vidas, en las vidas de otros niños ayacuchanos. MINKANDO logró brindarles un espacio para entender, para revalorizar y para querer cambiar a su país.

Una de mis estudiantes escribió en su facebook: “Este fin de semana experimenté una linda y única experiencia, desde Ayacucho me fui hasta Vinchos un lugar pobre lleno de niños que necesitan de un ejemplo para que puedan vivir en un mundo en el que ya no exista violencia. Me enseñaron que existe sufrimiento y yo estoy dispuesta a ayudarlos. Di todo de mí para darles más alegría, junto a compañeros que tienen ganas de ayudar por lo que formaron una ONG que ayuda a niños de muchos lugares pobres, esta ONG tiene por nombre MINKANDO. Por algo se empieza y con la más mínima fuerza de voluntad todos podemos lograr un cambio”. Esta reflexión que hizo Judith me sorprendió tanto, porque ella no es ajena a un contexto donde existe violencia, donde hay pobreza; sin embargo al ver otra realidad similar a la suya tuvo un impulso, una motivación por generar un cambio sistémico. Ella es de Pausa, provincia del Paucar del Sara Sara y tiene un sueño que quizá algunos de ustedes sintieron desde pequeños: ser presidente del Perú.  ¡Qué grande mi pecosa!

Nuestros chicos nos enseñaron esa voluntad por querer dar de sus tiempos, para dar alegría a desconocidos, por darles amor y risas. Y en el camino descubrieron que ser voluntario no es solo un dar, sino que es más. Aprendieron a recibir amor, a entender las historias, a revalorizar su quechua, a compartir y hasta a alterarse por ver cómo esos niños a pesar de distinguir lo bueno y lo malo, a veces se comportan mal. Así que esa tensión generada en mis estudiantes hacía que quisieran saber más de las historias de los niños de Vinchos, escucharlos y a través de la reflexión lograr que esos días de visita, por lo menos un par de esos pequeños se vayan a sus hogares meditando sobre el valor de su esfuerzo, su voz y la valentía para decidir sobre un futuro mejor para su comunidad y su vida.

Hemos hecho IMG_34286 visitas a Vinchos este año y ha sido increíble. El próximo año se vienen más proyectos, no solo en ese distrito, pues la idea es que nuestros estudiantes repliquen e innoven en otros distritos de Ayacucho. Así que queridos todos, solo decirles que conecten. El aprendizaje está en buscar esas tantas sinergias con organizaciones donde viven, pues estoy segura que la confianza en red es necesaria para ese cambio sistémico que todos estamos buscando desde nuestros espacios.

 

No soy profesora

Escribe Sharon Abanto

Yo era una persona que se creía autosuficiente. Yo era una persona que nunca se había atrevido a salir de su zona de confort para no alterar a lo que llaman: equilibrio emocional. Había ya intentado una vez anterior pertenecer a Enseña Perú, pero sin éxito. Ahora entiendo que aún ese no era el momento para lo que iba a venir.

Este año cogí mi maleta y me enrumbé a lo que sería (es) una de las experiencias más gratificantes de mi vida; motivada por mis pasiones, persiguiendo mis sueños y haciendo caso a mi corazón idealista. Asumí el reto, el reto de dejarlo todo por un solo objetivo: llevar una educación justa, equitativa y de calidad.

El primer día de clases llegué a mi colegio con los bolsillos cargados de actitud positiva, y la felicidad se me salía de los poros a borbotones.  Sí, esa era yo, pisando el colegio por primera vez, así como cuando el Chavo pisa Acapulco, esa es la explicación gráfica de ese momento. Lo que vino después, el choque psicológico, es algo que mientras escribo esta especie de catarsis/desfogue/memorias/bitácora, humedece mis ojos. Y sucede así, porque yo, la chica autosuficiente no se sentía suficiente para el puesto. No era cuestión de autoestima o valoración, es una cuestión de buscar la excelencia, de querer superarse, de darlo todo por alguien más.

Bien dicen que las palabras hieren más que los golpes y  puedo dar fe. “No eres profesora”, sí, esa sentencia ha sido la que me ha acompañado gran parte del año escolar en curso, lo llevaba como un estigma, una cruz con la que habíamos sido marcados todos los PEP’s y que por toda la vida nos iban a juzgar y perseguir por tener el pecado mortal de no ser profesores.

#Noeresprofesora; se había convertido en un trending topic en mi vida.  Cada vez que escuchaba esas palabras sentía como iban cada vez calando y raspando el contenedor de energías que tenía (tengo) al iniciar este gran reto, el de ser profesora, siendo comunicadora social. Estaba en un terreno que no conocía, fuera de mi zona de confort, lejos de mi familia y mis amigos, estaba metida dentro de un sistema que aún no logro entender. Era un reto mucho mayor del que me habían contado, era tan retador como enseñar religión siendo feminista.

El asunto es, que no era profesora. No soy profesora. Y sin embargo, siento que en estas circunstancias, he hallado mi verdadera vocación y pasión: el de enseñar. Y hago hincapié en no ser profesora porque, en un sistema donde se está acostumbrado a lo convencional, a que lo común y lo normal es lo correcto, una persona que se sale de esos parámetros, de esos estándares, es un punto negro. De hecho, muchas veces he sentido que estaba haciendo todo al revés, he intentado convertirme en “una profesora” tercamente para calzar  en patrones mentales de forma incorrecta. Pero, como en toda historia hay quiebres, mi historia no es la excepción. De hecho, he tenido muchos, he flaqueado, he pataleado, me he frustrado, he llorado. Pero me ha ayudado a “subirme al balcón” y ver más allá de mis contradicciones. Llegué aquí con la consigna de brindar más que teoría, quería dar un enfoque multidisciplinario, quería dar una EDUCACIÓN DE CALIDAD. Pero  con lo que me encontré, es totalmente distinto;  yo era quien estaba siendo educada, sí, adopté el papel de estudiante, porque han sido ellos, mis estudiantes mis mejores maestros. Qué talentos uno puede encontrar deteniéndose un instante de esta atareada rutina. Qué maravilloso es conversar con ellos y ellas  de la vida, conversar de Malala, conversar de videojuegos, conversar de género, conversar de nuestros miedos y anhelos y es que son ellos quienes me motivan a seguir. Son ellos, mis estudiantes, quienes me inspiran a seguir esforzándome cada día a dar lo mejor de mí para brindarles más de lo que sé, con un único fin: es posible una educación de calidad.

Y bueno, no aprendí a ser profesora, no, aprendí a ser exigente conmigo misma, a no ser egoísta, a preocuparme por alguien más que no sea yo,  y buscar la excelencia en cada actividad que realice. No pretendo tampoco convertirme en una excelente profesora, quiero más que eso, no quiero solo ser impartidora de conocimientos, sino más bien generadora de conciencia social, ambiental, de justicia y equidad. Porque pienso y estoy convencida que el colegio es para eso; para formar ciudadanos que nuestra sociedad requiera.

Así que, he decido cambiar yo para cambiar a mi entorno, para movilizar a personas que me importan y de las cuales quiero contribuir y ser parte de sus vidas y acompañarlos a soñar con una sociedad más justa, alentarles en  sus metas, sus objetivos, teniendo la dicha de ser inspiración para ellos. Son ellos diariamente los que me regalan dosis de motivación. Es posible, siempre es posible.

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Te cambia la vida, me cambió la vida

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Escribe Natalia Thornberry

Yo era una teatrera de 26 años… había participado en muchas obras de teatro. Trabajo no me faltaba. Pero dinero sí. Vivía en una ciudad gris. Gris por su cielo nublado, por el smog de los carros, por el estado anímico de su gente… Yo me había vuelto gris sin darme cuenta. Y ese gris se iba tornando negro.

Vivía aún en casa de mi madre, no tenía ni 10 soles ahorrados, y mi única alegría eran mis dos perritas. Si esto sigue así –me dije- voy a tener que pensar fuera del cuadrado. Y eso fue lo que hice. Empecé a buscar otras alternativas. No sabía muy bien qué, no sabía muy bien dónde.

Me había pasado todo el año despotricando contra esta ciudad. Quejándome en facebook de todo lo que me indignaba de esta ciudad y de este país (que no era poco), me había pasado los días amenazando con irme a vivir al campo y mandar todo y a todos a la mierda.

Una mañana me encontré con la convocatoria de EnseñaPerú. Llené el formulario por impulso, sin pensarlo demasiado. Estaba postulando a otro trabajo, según yo ya lo tenía asegurado. Y supe “si me aceptan en EnseñaPerú, voy a tener que decidir.  Pero cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él”. Marqué Cajamarca – rural. Un poco por despecho, un poco en venganza.

Y efectivamente, un par de meses después tuve que decidir. Tuve un dolor de cabeza muy intenso por más de una semana. El otro trabajo me llamaba para firmar contrato, era para producir eventos culturales descentralizados… el trabajo de mis sueños, me ofrecían el doble que EnseñaPerú… en Lima, cerca de mi casa, mis cachorras, mi familia, mis amigos…

Elegí EnseñaPerú. Con el dolor de mi alma tuve que rechazar la oferta del centro cultural.

¿Por qué lo hice? Porque supe que si no lo hacía ahora, quizás no lo haría nunca. Porque sentí que debía conocer la realidad de mi país, conectarme con su gente, sufrirla un poquito. De otro modo, no sería una profesional completa, no sabría cómo hacerme útil para esta sociedad… y porque en el fondo de mi corazón sabía, que lo único que tenía en contra era mi propio miedo. No podía traicionar mis propias promesas: hace algunos años me prometí, no tomar decisiones desde el miedo.

Ahora vivo en el campo, y no tuve que mandar a nadie a la mierda. Todo lo contrario. Cuando abro la puerta de mi cuarto, lo primero que veo es el cielo azul, los pastos verdes, una vaca que viene a desayunar en el patio de mi escuela… y las caritas “pishpadas” de los niños que siempre llegan una hora antes de la hora de entrada.

Tengo cuatro niños, y me muero por cada uno de ellos:  las ideas y ocurrencias de Manuel y sus abrazos de los últimos días (que fueron una gran sorpresa), la risa pura y sonora de Baneza, los hoyitos y bailes de Denis, y los ojitos soñadores de Deiner. Y aunque a veces el camino hasta San Lorenzo Bajo puede ser muy duro, no hay mejor motivación que pensar en ellos. Cuando ya no doy más, cuando siento que el peso de la mochila me va a destruir la espalda, cuando me tiemblan las piernas y se me engancha la casaca en el alambre, visualizar sus caritas se vuelve mi gasolina, y las adversidades empiezan a encogerse…

En EnseñaPerú aprendí muchísimas cosas. La primera: que yo soy la única responsable de mis logros y de mis fracasos. Lograr mis objetivos solo depende de mí. Y eso deposita en uno, una responsabilidad muy grande. Pero también mucha tranquilidad. Porque en la medida en que encuentre la11149543_813533332027102_7617531753715206754_n fuerza para volver a intentar tantas veces como sea necesario, lograré cualquier cosa que me proponga en esta vida, cualquier cosa.  Y eso, es lo más importante que quiero dejarles a mis niños…

Durante algunas semanas, los profesores del estado estuvieron en huelga. Así que luego de una semana de respetar su decisión de acatar la huelga, decidimos volver a SLB y visitar a nuestros niños para que no se atrasen. El miércoles me encontré con Denis, Deiner y Manuel en la piscigranja. Ellos me guiaron hasta la casa de Denis, que queda muy lejos! En el camino sentía que no podía más, no podía respirar, sentía que me iba a morir… pensaba “y si nos quedamos en esta pampa? Que vayan a llamar a Baneza, yo los espero aquí y hacemos clase en el pasto”. Y luego pensé: “soy la profesora, no me puedo rendir, tengo que darles el ejemplo”. Así que seguí y así llegué donde Denis. Cuando terminamos de revisar la tarea, Deiner y Manuel me guiaron hasta donde se terminaba la trocha, donde pararía un camioncito lechero que podría jalarnos hasta la escuela. Cuando nos subimos, Deiner y Manuel subieron a la partecita de arriba que está entre la cabina del camión y la carrocería. Yo subí atrás, y me senté sobre un porongo de leche, en una esquina. Sobre mi cabeza escuchaba las risas de mis niños, sus manitas tratando de alcanzar mi capucha y detrás de ellos el cielo tan azul y profundo… No les voy a mentir, lloré un poquito, era felicidad. Fue un momento tan perfecto como efímero.

No es fácil. Nada fácil. Te enfrentas a muchas dificultades y frustraciones. Te pasas todo el mes reforzando operaciones con tus niños, explicándoles el procedimiento para resolver un problema, consultas con todo el mundo y aplicas distintas estrategias para que se aprendan las tablas de multiplicar, para que puedan sumar números de cuatro cifras, sientes que ya te entendieron, ¡en la clase de reforzamiento les fue súper bien! Entonces les tomas examen, y Manuel se saca 01. ¿Qué pasó? ¿Qué, pensaste que en un mes iban a aprender lo que no aprendieron en cuatro años? ¿Pensaste que con intentar un par de estrategias ya ibas a cerrar la brecha? Es mucho más complicado que eso, te reta todo el tiempo, como profesor, como persona. ¿Pensaste que podías explicarles fracciones con una pizza? No saben lo que es una pizza.

Si amas a tu país, si estás harto o harta de la mediocridad, si tienes un deseo profundo y real de cambiar la realidad que vivimos soportamos… Te sugiero que postules. Si quieres hacer algo concreto por mejorar la educación, formar mejores personas, mejores ciudadanos… Si quieres cerrar la brecha educativa, y ayudar a que más niños tengan acceso a una educación de calidad… Postula. Pero sobre todo, si perteneces a una empresa, hazte socio de EnseñaPerú. Porque jóvenes que comparten la visión de EP y que están calificados, hay muchísimos. Pero empresas que se comprometan… muy pocas. El año pasado postularon cerca de 1300 jóvenes, una buena parte pasó la valla de selección, pero solo 60 fuimos convocados, muchos potenciales profesionales de EnseñaPerú no fueron convocados por falta de cupos. Imagínense cuántos niños estarían recibiendo una educación de calidad en este preciso momento, si  solo hubiera más empresas comprometidas con el desarrollo del Perú.

“Todos somos responsables de todo. Si uno no entiende esto, echa su desidia sobre los demás y termina  envenenado de  orgullo estéril”

Las Primas

Escribe Wilder Cotrina

Primer momento

Las primas: Roxana Villoslada Quiroz y Alicia Villoslada Romero, estudiante del segundo grado de educación secundaria de la I.E.S.P. “Gordillos”, considero que son una historia inspiradora ya que a pesar de la distancia de más de 30 Km  que tienen que caminar diariamente desde su casa  (San Lorenzo Alto) al colegio, no desisten de seguir estudiando, superándose cada día y  que además son buenas alumnas, obteniendo las notas más altas de su clase.

Se levantan diariamente a las cinco de la mañana a ayudar a su madre a ordeñar las vacas, a preparar el desayuno para luego alistar sus materiales y cuadernos necesarios para el colegio, partiendo a las seis de la mañana. Las primas escalan por una cuesta desde su casa hasta el cruce de la carretera que va a la minera la Zanja y llegando a las siete y media aproximadamente al colegio. ¡Coraje en una caminata diaria sólo por encontrar su propósito y cumplir sus sueños!

“A veces en toda la lluvia tenemos que caminar pero así llegamos” – dice Alicia,  “Pero ya estamos acostumbradas” – agrega Roxana.

Así las primas Villoslada, por el hecho de no haber un colegio en su caserío, ven más factible estudiar en el colegio del caserío de Gordillos, a veces soportando la lluvia, los vientos fuertes, el polvo de los carros que van hacia la mina, y el tener que cargar con todos los cuadernos de todas las áreas; y más aún por motivo de los exámenes tienen que llevarlos para poder repasar ya que en las tardes a veces no avanzan según lo que cuentan porque tienen que “mudar a sus animales”, ordeñar vacas, y en los meses de verano que son de abril a noviembre aproximadamente, cultivar la tierra para sembrar papas, ollucos, ocas y mashuas que les sirve para su alimentación.

Segundo momento: Visitas domiciliarias 

Se ha realizado la visita domiciliaria a  dos alumnas: Alicia Villoslada Romero y Roxana Villoslada Quiroz  que viven en el caserío de San Lorenzo alto a una hora y media aproximadamente de camino, partiendo desde el caserío de Gordillos.

La visita buscó conectar más con las alumnas y con sus padres para lograr una comunicación más fluída e informar a los padres sobre el rendimiento de sus menores hijas específicamente en el curso de comunicación. La visita inició en la casa de Alicia Villoslada, el día viernes 08 de mayo y culminó el domingo 10 de mayo en la casa de la alumna Roxana Villoslada satisfactoriamente.

Esta visita sirvió para observar más de cerca los hábitos de estas familias y finalmente para vivir en carne propia todo lo que tienen que caminar las alumnas diariamente para ir a su colegio.

¿En qué momento se arregló el Perú?

Escribe Homar Lozano

Colegio de Alto Rendimiento Junín 

Mi colaborativo, la misita Silvana se enfermó y siento como si algo importante me faltará. En resumen, eso es lo que significa Enseña Perú para mí, una gran familia donde tal vez muchos lo demostremos de distintas maneras. En mi caso soy de los que no llaman a nadie, ni te pregunto cómo estás, pero si estamos juntos y tenemos espacios para compartir seré de los que da todo de sí para que pasemos momentos agradables. Arrancarte una sonrisa, hacerte una broma y que la pases genial.

Pasamos de un INVE a la acción y buscamos transmitir en clase lo que en tan poco tiempo EP nos enseñó; aprendizajes significativos que buscan la excelencia educativa en todo momento, muchos de nosotros al no ser docentes sentimos tal vez que no lo hacemos bien, por no decir que a veces nos salen clases espantosas como también hay veces que nos salen clases realmente increíbles. Soles y lunas de frustraciones y alegrías.

No obstante, el motor de todo esto llegan a ser tus alumnos, ver su rostro que expresa un no lo entendí, a profe gracias ahora si lo comprendo, no tiene precio, y ese cambio de no sabía a ahora sí lo sé, no es tan sencillo como escribirlo, es un proceso complicado y complejo por la diversidad con la cual las personas aprendemos y más aún en un país tan diverso como el nuestro.

Es así como nuestra motivación de una mejor educación por el país se antepone ante todas las adversidades, ya sabes no con todos te llevas bien en tu cole, pues estoy seguro que algunos niños no te pasan, personas que te aconsejan, aconsejan y aconsejan y que la verdad ya te cansaste de escucharlos, si por esas frases de “oye sabes bien que esto no es lo tuyo”o “dedícate a tu profesión”, o familiares que tal vez aún no superan tu estadía en EP, amigos que aún no comprenden lo que pasa, o tal vez ha sido tu primer día de la madre sin mamá, cumpleaños importantes que seguro que ya te los perdiste, el sueldo que no te alcanza y que por ende te has convertido en un reciclador por excelencia y haces maravillas para no pasar hambre, por no decir que muchos ya son cocineros y cocineras, en mi caso personal un lava platos extraordinario.

Mi reto es el COAR JUNÍN y al igual que todos ustedes tiene sus propias particularidades por trabajar, pero al mismo tiempo también tenemos las herramientas suficientes para poder lograr ese cambio. Estas herramientas son: ustedes mi familia EP que con cada logro siento que también es mío y conocer sus historias me motivan a dar lo mejor de mí, nuestro propósito como organización, nuestra respectiva tribu regional que son al final como hermanos y que en cada encuentro es una alegría indescriptible, nuestros retiros donde nos recargamos de energía, nuestros colaborativos que en mi caso personal es amiga, socia, partner, mamá, cocinera, nutricionista, administradora, economista, prestamista; en resumen gracias a ella sigo de pie en este reto (cabe mencionar que fue todo un desafío adaptativo, pero si se pudo y espero te recuperes pronto, que el COAR sin ti no es COAR), y lo más importante ser parte de la construcción de los sueños de nuestros estudiantes, de sus aspiraciones y de alentarlo a que conquisten sus objetivos, su sonrisa de que están aprendiendo, sus locuras, sus gestos, sus tonterías, su bromas, y todo pero absolutamente todo  lo que ellos representan.

A mi humilde parecer, como PEPs debemos ayudar a nuestros estudiantes a descubrir lo increíbles que son y sobre todo que se la crean y que sus alas empiecen a despegar. Que juntos desde donde estemos comencemos a construir ese Perú que todos queremos ver, alguna vez se preguntaron ¿En qué momento se jodió el Perú? Último vi un video que mejoraba la pregunta ¿En qué momento se arregló el Perú? Y dada mis clases de CLA me he dado cuento que arreglar el Perú es todo un desafío adaptativo por lo cual no sabremos cuando se arreglará ni que tiempo nos tomará, pero algo sí es seguro y la historia lo demostrará que el Perú empezó a arreglarse el día que se creó EnseñaPerú, porque tú, amigo PEP, le estas regalando a este país personas íntegras que contribuyan a la construcción del Perú de primer mundo, y eso vale todo el sacrificio que estás realizando.

Aventuras del último paradero

Escribe: Mabel Falcón

Desde hace dos años busqué ser parte de Enseña Perú porque quería involucrarme y mejorar la educación de mi país. No sabía a qué me estaba enfrentando, cuántos retos vendrían, cuántas pérdidas sentiría y sobre todo cuántas alegrías compartiría. Esta loca aventura que voy a compartir nace en Lima en el distrito de Comas, mas conocido como último paradero.

Mi vida como profesora es felizmente caótica… inicié clases dos días mas tarde que los otros locales porque no pasamos la supervisión de INDECI; muchos profesores comentaban que eso era normal en Comas y que más bien estaban asombrados que no cerraran el colegio este año. La directora fue cambiada a otro local y en su reemplazo llegó una coordinadora a la que elegieron en ese último momento. Iniciadas las clases durante el primer mes tuve colaborativo y era mi amiguita Marisa a la cual extraño y agradezco por los momentos compartidos y el maravilloso aprendizaje que me dejó antes de irse a Orcopampa – Arequipa. Por lo tanto desde hace un mes y medio me quedé sin colaborativo y día a día intento convivir con personas que tienen diferente manera de pensar, intento luchar contra mis prejuicios y mi poca iniciativa. Estoy aprendiendo a conocer a los otros profesores, comprendiendo a los padres de familia y buscando aliarme con la directora.

Hace dos semanas rompí en llanto con mi Coli, algo que jamás había hecho en ninguna sesión de CLA, pero ya no aguantaba más. Recibí duras críticas de personas que trabajan conmigo, así como también de mi propia familia. Me hicieron dudar y reflexionar sobre lo que estaba haciendo con mi vida, sobre el propósito que me trajo aquí a Pamer – Comas. Pero todas esas voces se desvanecen al estar de pie a las 7:30 am con tan solo 3 o 4 horas de sueño frente a 17 niños en nuestra cueva llamada aula (ya que no ingresa mucha luz por las ventanas) ellos hacen que me sienta agradecida porque me regalan muchas sonrisas, abrazos, un “te quiero”, “la necesito” y ello me alimenta de ganas y energía para seguir adelante luchando por nuestros sueños.

Hace poco me convencí que realmente ser profesora – tutora va más allá de llenar una pizarra, completar llamadas, colocar notas o darles una charla post ETI; ser profesora es ser amiga, confidente, una persona que confia en cada uno de sus estudiantes y los motiva a reflexionar sobre sus conductas, a tomar sus propias decisiones y a prepararlos para enfrentarse al mundo sin miedo con toda una mochila cargada de armas muy valiosas como son la confianza, perseverancia, humildad, respeto y una gran sonrisa. El día de ayer una de mis alumnas me preguntó: “Miss, usted es diferente a las demás, la quiero mucho ¿va a estar aquí el próximo año?”.  Lo primero que pensé fue creo que mi trabajo está dando resultados después de todo… ahora mi vida y mi corazón les pertenece a ustedes mis pequeños facebookeros que en cada clase me dan un like como símbolo de estar de acuerdo con mi ensenanza. Ojalá que así como yo estoy aprendiendo mucho de cada uno de ustedes, en cada uno quede alguna palabra o mensaje de mi parte para su futuro. A seguir disfrutando cada día mis niños bellos que los sueños se van haciendo realidad con cada paso que damos juntos. Gracias por permitirme ser parte de sus vidas y ahora sí, a empezar una semana más de esta loca aventura de ser maestra.

Confío en cada uno de ustedes

Ahora que sé que ustedes pequeños curiosos me encontraron, espero lean esto en algún momento:

Son el motivo por el cual despierto cada día. Mi familia, enamorado y amigos andan celosos porque estoy más con ustedes que con ellos. Y es que aun estando físicamente con ellos, mi mente y corazón están con ustedes. Hablo todo el día de mis 31 personitas favoritas; hablo de sus sueños que ahora son también míos. Hablo sobre cómo planeo hacer nuestras clases o sobre que reflexión hacer para que sean cada vez más autónomos y se concentren en clases, o sobre como aprender a valorarnos más y respetarnos y así lograr que todos vean lo valiosos que son.

Sé de ustedes más de lo que piensan y los admiro más de lo que quizás les he dicho. Confieso que me da ganas de ahorcarlos y abrazarlos a la vez y es que son tan distintos uno del otro y tan iguales al mismo tiempo. Confío en cada uno de ustedes.
Me gustaría que supieran que leo sus sueños siempre antes de acostarme o cuando llego a casa. La idea de poder ser quien los pueda guiar y ayudar hacia el logro de aquello que más desean es mi mayor ilusión.

Me cambió la vida al elegirlos. No me arrepiento de haber renunciado a becas, a un contrato en mi carrera, a más tiempo libre y a mil cosas más… Todo por la loca idea de cambiar la educación de mi país. Quizás por eso no entiendan por qué la Miss Diana no dicta y se sienta, dice qué hacer y se sienta; por qué la miss Diana siempre pregunta “Por qué?” y no nos grita o nos amenaza y mantiene el salón calladito… Por qué no dice con qué color escribir o si copiamos parado o echado… Y es que deseo que tomen sus propias decisiones y reflexionen, que tengan sus propias normas y que las respeten porque les hace bien a ustedes no al que está adelante, no por mí… Por ustedes; y que si estudian y hacen sus tareas no sea porque se les castiga… Si no porque entienden que es importante ya que los acerca a sus metas.

Deben saber que como yo hay 61 personitas alrededor del país que también renunciaron a mucho por la misma loca idea. Nos llamamos PEPs de EnseñaPerú.

Espero lean que los quiero mucho siempre, que aceptaré sus solicitudes después de que acabemos el año escolar, que la Miss Diana solo quiere lo mejor para ustedes, porque trabajar en equipo, saber escuchar y ser perseverantes son habilidades que el mundo de hoy exige. Porque quiero darles las herramientas para que construyan su propio camino.

Yo creo en ti,

Miss Diana.